Las causas de que un niño no sea capaz de realizar estas funciones son muy variadas y, aunque parece existir una predisposición genética y hereditaria, el desarrollo del niño desde su concepción y muy especialmente durante la gestación, el parto y los primeros años de vida, determinarán el grado de maduración que alcance. Esta maduración o desarrollo condicionará a su vez el grado de eficacia del niño en funciones como el control del movimiento, de las emociones, de la atención y, en general, de la regulación.
El tratamiento normalmente propuesto consiste en la medicación y en un trabajo cognitivo conductual que busca enseñar al niño a funcionar mejor y a lidiar con el problema que tiene en su funcionamiento general y cotidiano.
Los avances en las investigaciones en Neurociencias y en Neurodesarrollo, apuntan a conocer cada vez con mayor precisión cómo se produce el desarrollo cerebral y cómo incide éste en el desarrollo en las capacidades y el funcionamiento del niño. En estos principios se basan los métodos de intervención que persiguen promover y facilitar el desarrollo y la organización del sistema nervioso de los niños que presenta rasgos de TDAH y/o indicadores de Trastorno Regulatorio desde etapas tempranas.

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